Transcripción de las palabras del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon, al inaugurar el Encuentro Empresarial 2009 de la Coparmex, en el Hotel Sheraton Centro Histórico, colonia Centro, delegación Cuauhtémoc.
Señoras y señores; señor ingeniero Ricardo González Sada, presidente nacional de Coparmex; señor licenciado Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente electo; señor gobernador del estado de Durango, Ismael Hernández –estimado amigo, bienvenido a la ciudad–; señor contador público Juan de Dios Barba, presidente de la Coparmex en el Distrito Federal; muy distinguidas, distinguidos integrantes del presidium; amigas, amigos todos.
En primer lugar manifestarles a ustedes, a nombre del Gobierno del Distrito Federal, nuestra más cordial bienvenida a este encuentro empresarial que, además de ser ya el 80 aniversario de esta gran institución, consideramos un privilegio, un honor, que ustedes hayan elegido a la Ciudad de México para llevar a cabo este encuentro. Sean muy bienvenidas y bienvenidos.
Debo decir en primer lugar que este año que está por concluir –2009–, como en todo el país, fue un año difícil para nosotros también, en el caso del Distrito Federal, y que a lo largo del año hemos tenido por parte de la Coparmex una extraordinaria participación constructiva, propositiva, seria, comprometida, con las mejores causas de la Ciudad de México.
Ha sido la Coparmex del Distrito Federal y la Coparmex nacional, con el respaldo del ingeniero González Sada, quienes han propuesto diversas iniciativas para hacerle frente a la crisis económica que estamos enfrentando.
Primero nos propusimos de manera conjunta que por ningún motivo se suspendieran inversiones relevantes en el Distrito Federal, sean públicas o sean privadas. Ese fue el reto. Se realizó una mesa anticrisis en la que participan muy diversos sectores de nuestra ciudad y ahí se discutió y se programó, se trabajó para que se pudiera mantener el ritmo de inversión pública y, por otro lado, pudiéramos proteger al máximo posible las inversiones privadas, sean inmobiliarias, sean financieras, con respecto al centro financiero que tenemos en el Distrito Federal, o bien muy pequeñas o micro empresas en la Ciudad de México y creo que podemos de manera conjunta entregar buenas cuentas del trabajo que se ha hecho.
Si bien ha sido extraordinariamente difícil, porque estamos en menos ocho puntos del Producto Interno Bruto –ha sido un año mucho peor de lo que habíamos imaginado–, no obstante, se ha hecho un trabajo conjunto que ha permitido proteger miles de empleos. Tenemos inversión por inversión, acción por acción que se ha tomado de manera conjunta.
¿Cómo las hemos tomado?: escuchando, participando. Tenemos una mesa todos los lunes. Al contador Juan de Dios Barba le decimos el “factor Barba” aquí en el Distrito Federal porque todos los lunes está ahí con nosotros, todos los lunes están todos los funcionarios públicos y yo creo que hemos hecho un gran equipo de trabajo y lo primero que quiero hacer es darle las gracias. Muchas gracias por su apoyo.
Decía yo que nos propusimos mantener la inversión pública y privada porque, por ejemplo, suspender obras –obra pública– o posponerlas tienen un gran costo de oportunidad, no sólo a lo largo del año, de inmediato –tenemos menos empleos, menos desarrollo–, sino que hay un costo de oportunidad que a veces es intangible o que no se toma en cuenta muchas veces en las decisiones, pero que es un costo de oportunidad tremendo porque la ciudad está compitiendo con otras ciudades del mundo.
Nosotros todo el tiempo estamos compitiendo con otras ciudades que tienden a ser globales y a ser cada vez más competitivas. Entonces, a lo largo del año hubo que estar en la lucha por decisiones de si se establecían en la Ciudad de México algunas inversiones muy grandes, de más de mil millones de dólares, o se iban a ir a Miami o se iban a ir a Los Ángeles o se iban a ir a Sao Paulo, y tuvimos que hacer todo el trabajo –por supuesto, porque es nuestra obligación– para que esas inversiones estén hoy aquí, en nuestra Ciudad de México.
Y para eso necesitamos mantener el ritmo de inversión pública en infraestructura, pero también en desarrollo humano. Es decir, no aplazar hospitales, no aplazar inversiones en educación pública, no aplazar inversiones como la línea 12 del Metro o no posponer iniciativas como tener cada vez más zonas de la ciudad con Wi-Fi y con internet inalámbrico con acceso gratuito.
¿Por qué?, porque esos son los indicadores de competitividad respecto a otras ciudades del mundo y al mismo tiempo mantener también este año la inversión en seguridad, que como ustedes saben, en la ciudad de México estamos instalando del orden de 12 mil cámaras que significan el cambio más importante en la tecnología de seguridad para la ciudad, porque ese es un tema que tenemos que atender con nuevas respuestas, hay que innovar, no es suficiente lo que hemos hecho y no va a ser suficiente si seguimos pensando igual los próximos años.
Entonces, tenemos que ver qué ciudades han tenido éxito -de nuestro tamaño-, por qué han tenido éxito y qué inversiones tenemos que hacer. Ciudades como Londres, como Seúl, otras ciudades del mundo están empezando a recorrer ese camino, como París, como Chicago, en Estados Unidos y de lo que se trata es de que utilicemos la tecnología, es un nuevo género de inversión que puede ayudarnos a mejorar sustancialmente el tema de seguridad en nuestra ciudad.
Implica más que duplicar la información que se tiene hoy disponible respecto a lo que ocurre en la calle en la ciudad de México, nosotros teníamos sólo 300 cámaras en toda la ciudad. Este año vamos a terminar con más de cuatro mil cámaras, incluyendo el Metro, escuelas, hospitales, centros en donde se concentra gente o donde hay intercambio productivo y vamos a ir sumando también los sistemas privados, como el sistema de los bancos o de otras empresas que puedan participar y el gran reto tecnológico ha sido cómo manejamos al final del día 12 mil imágenes al mismo tiempo.
En eso hemos estado trabajando dos años y esperamos tener muy pronto ya resultados cada vez mejores. De lo que se trata entonces -decía yo-, este año fue que no se interrumpiera nada de eso o que no dejáramos de tener programas, como el programa de becas que hicimos para todos los jóvenes de educación media superior, que son 230 mil jóvenes en toda la ciudad.
¿Por qué hicimos un programa de becas para ellos?, porque la deserción en la ciudad de los que ya estaban en educación media superior, estaba por arriba del 20 por ciento, en otras partes del país es mucho peor, pero aquí era 21, 22 por ciento y dijimos vamos a hacer un programa de becas en función del mérito también de los resultados de las calificaciones de la asiduidad de los jóvenes, pero vamos a darles ese apoyo.
¿Qué ha sucedido?, en un año cayó la deserción del 21, 22 por ciento al 5 por ciento. Ahora cuál es el siguiente paso, qué más tenemos que hacer, tenemos que hacer crecer la oferta de educación superior, porque ahora todos esos jóvenes van a llegar a tocar las puertas de las universidades, pero no podemos parar ese programa y dijimos de manera conjunta vamos a proteger ese tipo de programas porque el costo de oportunidad es muy grande, eso es lo que se ha trabajado este año.
Ahora ¿qué sigue, a qué vamos?, nosotros hemos estado organizando en estas semanas lo que llamamos un frente común con partidos, con los jefes delegacionales, la ALDF, desde luego las representaciones tanto empresariales como sindicales, para ponernos de acuerdo en algo que es ¿qué política queremos seguir en 2010, 2011 y 2012. ¿Qué política de crecimiento debemos seguir y cómo la podemos conseguir?
Tiene varios componentes, sólo menciono algunos: primero pensamos que una política de restricción de gastos o de aumento generalizado de todas las tasas impositivas va en sentido contrario a lo que debemos hacer ¿por qué? Porque estamos en una caída en nuestro PIB, incluyo al Distrito Federal, de más de ocho puntos.
Si nosotros nos comparamos con otros países como Brasil u otras países de América Latina, la caída que ellos van a tener no va a llegar al dos por ciento, entonces la caída nuestra es tan grande que cualquier medida que se tome que acentúe la caída del mercado, la restricción de la liquidez o la suspensión de inversiones, lo que va a hacer es prolongar el costo social y económico de la situación que tenemos.
Es decir, que nosotros vamos a ser de los últimos que nos recuperemos a nivel internacional, si seguimos una política de profundizar la escasez de recursos y la escasez de inversión en el año 2010.
Las previsiones internacionales nos dicen hoy que la economía de Estados Unidos está empezando a mostrar algunos síntomas de recuperación y probablemente en el 2010 se espera que haya un ritmo mayor en la economía de Estados Unidos.
Eso es lo que están pensando en China, es lo que están pensando en Japón, es lo que están pensando en Europa y en otros países del mundo. Entonces, todo mundo se está preparando para la recuperación económica, cómo va a ser la recuperación y qué tan pronto se puede hacer.
En el caso de México, como estamos partiendo de menos ocho, deberíamos o nos parece a nosotros -en el caso de la ciudad así lo haremos y ojalá a nivel nacional podamos influir en algún sentido para que así sea-, lo que deberíamos de hacer es más bien acelerar el paso en 2010, porque si no vamos a llegar tarde a la recuperación. Nos va a tomar mucho tiempo retomar el paso si el año que entra tenemos más restricciones económicas y ese criterio es lo que hemos organizado para defender el presupuesto, la Ley de Ingresos del año 2010 en el Distrito Federal.
Es decir, nosotros podríamos tener la tentación de imponer medidas para obtener una recaudación mayor en el primer semestre, pero sabemos que eso va a provocar una restricción o una caída económica todavía más grave.
Entonces, ¿qué acordamos en este frente común?, proteger los recursos presupuestales para el Distrito Federal; para que tengamos certidumbre presupuestal. Explico de qué se trata.
Hace un año cuando hicimos todo nuestro proyecto de presupuesto, nos comunicaron que el país iba a crecer 1.8 y que los ingresos por Participaciones federales serían para el Distrito Federal del orden de 61 mil millones de pesos; por supuesto que nada de eso ocurrió porque hoy estamos en otro escenario.
Cuando ustedes eso lo traducen en inversión pública y en decisiones como las que acabo de referir, es un margen de incertidumbre inmenso; o sea pasar de 1.8 a menos ocho es de la noche a la mañana. Y de 61 mil millones pues pasamos, no sabemos todavía cuánto vamos a cerrar, pero hemos perdido ya en lo que va del año más de 8 mil millones en términos de inversión directa.
Consecuentemente lo que estamos planteando para el 2010 es que tengamos certidumbre respecto a los criterios económicos y que no haya interrupciones en los programas de inversión que el Gobierno de la Ciudad tiene que hacer y que además afectan a terceros.
Imagínense ustedes, un contrato como el de la Línea 12, que involucra componentes de 16 países; estamos por recibir ahora el escudo más grande que se ha hecho para América Latina –pesa toneladas, ya llegó a México—, hay partes de Corea, de China, de algunos países europeos, de países latinoamericanos, en fin.
Un pedido y una obra de ese tamaño no la podemos parar a mediodía o no podemos de pronto decidir que ya no vamos a comprar partes, porque entonces no se va a terminar y segundo, la imagen de México en el mundo no les quiero ni platicar cómo va a ser, porque ese tipo de contratos y de obras son multianuales y la mayor parte de las obras que necesitamos son multianuales. Lo que ustedes me quieran decir, es muy difícil armar un presupuesto y una estrategia de desarrollo con una visión anual, tenemos que tener una visión un poquito más allá.
Ese es un componente, el otro componente muy importante es mantener una política conservadora respecto a predial, agua y demás. En el caso del agua hay subsidios muy grandes que sí vamos a corregir, pero no estamos pensando un incremento generalizado en los impuestos que son locales –Impuestos Sobre la Nómina, etcétera—.
¿Qué más vamos a tener que hacer?, bueno, pues acelerar las inversiones privadas, que son una parte complementaria muy importante para nuestra ciudad y para eso tenemos muchas medidas.
Sólo menciono una: se ha estado preparando todo el año y ya estamos por concluir –así lo espero— una reforma muy grande, muy profunda a la manera en que se gestiona la actividad económica en nuestra ciudad, porque son demasiadas dependencias, porque además son las Delegaciones, porque son tiempos inmensos, porque no hemos modernizado eso; entonces, si estamos modernizando el Catastro, el Registro Público de la Propiedad, pues tenemos que cambiar radicalmente el modelo de gestión de la actividad económica y eso lo vamos a presentar a la Asamblea Legislativa en los próximos días.
Es un esfuerzo conjunto escuchando, tanto a la Coparmex, escuchando a muchos de los actores y otras cámaras que tienen que ver con la actividad económica en la ciudad y tomando decisiones que no tenemos por qué posponer, porque tienen un costo muy grande.
¿Esto qué significa?: que en vez de tener 27 dependencias verificando, vamos a tener un instituto autónomo con representación de todos los sectores que intervienen en la economía de la ciudad y eso significa un cambio muy grande –me parece a mí– para la actividad económica en la ciudad y en ello ha participado de manera muy importante la Coparmex y otras organizaciones empresariales.
Concluyo: muy bienvenidas, muy bienvenidos. Muchas gracias por estar aquí. Celebro el espíritu que anima este encuentro. Yo creo que todos tenemos nuestra formación ideológica, nuestros objetivos políticos; representamos cosas distintas, pero tenemos que estar comprometidos con el futuro de nuestro país. Ése es el compromiso número uno y para eso hay que escuchar a todos, hay que respetar a todos y hay que encontrar caminos comunes. Enhorabuena y muchas felicidades.
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