Transcripción de las palabras de la secretaria de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades, María Rosa Márquez Cabrera, durante la entrega de recursos y reconocimientos a proyectos productivos del Programa Mujer Rural, Indígena Huésped y Migranteen el Distrito Federal, en la delegación Xochimilco
Agradezco la presencia de todas y todos ustedes aquí para las celebraciones de un año más sobre el reconocimiento de la participación de la mujer en la vida rural en los distintos ámbitos de la vida pública y privada, económico, social, político y cultural.
El día internacional de la mujer rural implica tomar conciencia de que las mujeres tenemos un participación cada vez más visible no sólo en las actividades propias del campo sino en darle cause al desarrollo social de la zona rural, por lo tanto debemos incorporar los derechos de las y los campesinos en los distintos programas gubernamentales y en nuestras acciones diarias, de ahí que insistimos ante la comunidad internacional la urgente convocatoria a la Primera Convención sobre Derechos Campesinos, tema que ha sido olvidado a más de 50 años de que se instauró el Sistema de las Naciones Unidas y que se ignoró durante la década del Desarrollo entre los años 80 y 90 del siglo pasado.
La construcción histórica de la Ciudad de México no puede entenderse sin la función social que hemos desarrollado las mujeres, muy a pesar del rol que nos fue impuesto por una sociedad dominada por los hombres en las distintas esferas del poder, tanto político, económico y religioso.
En la Ciudad se han diseñado y aplicado las políticas de género y leyes más innovadoras y comprometidas que ubican al Distrito Federal como la entidad con mayor índice de desarrollo humano con perspectiva de género.
La incorporación plena de la perspectiva de equidad de género en la política pública implica su transversalidad en la función que tienen las y los servidores públicos, así como garantizarla en las políticas, programas, convenios y normatividad enfocada a la atención de las mujeres de las comunidades rurales, indígenas, de pueblos originarios, huésped y migrantes, acompañada de un marco de convenios con la administración pública local, federal y las delegaciones.
Este enfoque es desde la perspectiva de un gobierno democrático y de izquierda, centrado a evitar a toda costa la ideologización sectaria y retrógrada que el conservadurismo quiere imponer desde diversos ámbitos de la vida nacional.
Una política de derechos no puede ni debe ser corporativizada, ni utilizar a la mujer como medio para garantizar sus fines, ni para mediatizar sus políticas, sino que las políticas con enfoque de género deben servir para construir el desarrollo y potenciación de las mujeres, mediante la defensa de sus propios derechos, sin que medie la moral disfrazada de moralina, ni la religiosidad a ultranza, ni mucho menos la ideologización de principios retrógrados, conservadores o fundamentalistas que sólo degradan la función que debemos tener las mujeres en la sociedad.
Por ello, una de las prioridades del Gobierno de la Ciudad de México es combatir las principales causas que originan la condición de pobreza y la supresión de las mujeres, dotándola de herramientas necesarias para adquirir capacidades que permitan superar las adversas condiciones económicas y sociales.
Es por ello, que la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC), en el espíritu de promover la igualdad de género en los sectores de la población que atiende, ofrece posibilidades directamente a las mujeres de elegir diversas actividades que promuevan su empoderamiento y reivindicar la capacidad de decidir, por lo que el Programa de Equidad para la Mujer Rural, Indígena, Huésped y Migrante que hoy se presenta, se enfoca a promover acciones que generen su desarrollo personal, social y comunitario; así como, el acceso a la justicia y fortalecimiento de los derechos humanos, abatiendo la discriminación y cerrar la brecha de la pobreza.
Hemos adoptado el concepto de espacio como el eje rector de toda la política pública de la SEDEREC, entendido como una construcción social a partir de procesos históricos que se dan en él, donde la persona humana toma decisiones económicas, culturales, políticas y sociales que inciden en los entornos biofísicos y culturales, para moldear una construcción territorial, es decir, el espacio proyectado y construido como zonas de poder o soberanía para la gestión, control, programación y planificación en distintas escalas.
En los últimos sesenta años se han desarrollado grandes cambios poblacionales en el Distrito Federal, pasando de ser una ciudad media a una gran metrópoli. Las mujeres representamos el 52% de la población total, es decir, 4.7 millones.
En la zona rural existe una población de 700 mil habitantes, de los cuales poco más de 370 mil son mujeres. Del total de los 92 núcleos agrarios se encuentran 18,399 ejidatarios y comuneros, de los cuales 5,662 son mujeres.
Por lo que respecta a la población de mujeres indígenas se tiene una cifra de 175,714 mujeres. De esta población 120,445 mujeres indígenas se encuentran en el rango de 15 a 64 años; 7,666, entre 65 años y más; y el resto entre la población menor a 15 años y no especificado.
De la cifra anterior destaca que la delegación con mayor presencia de mujeres indígenas es Iztapalapa con 43,552, seguida de Gustavo A. Madero con 21,583, Tlalpan con 13,688, Coyoacán con 13,201, Álvaro Obregón con 12,728, Xochimilco con 10,977, y Cuauhtémoc con 10,931.
La situación de las mujeres indígenas es importante resaltarla, ya que representan al menos 55% de la población total indígena. Sin embargo, a pesar de ser mayoría, las mujeres indígenas son las que sufren la mayor marginación y discriminación, pues en ellas se expresan los índices más elevados de analfabetismo, rezago educativo, desnutrición y problemas de salud.
En materia de huéspedes y migrantes, de las 295,292 personas que en el año 2000 residían en el exterior, el 7.4% provenían del Distrito Federal, en particular, la migración femenina a Estados Unidos prácticamente se ha duplicado en la reciente década. Un promedio anual de 21 mil mujeres mexicanas logran trasladarse a Estados Unidos a trabajar. Cada año 112 mil mujeres son detenidas por la Patrulla Fronteriza.
Anteriormente, el desplazamiento de las mujeres se relacionaba con la reunificación familiar, pero ahora migran también con fines laborales. El 57 por ciento son mujeres solteras, tienen un grado de educación superior al alcanzado por los hombres -siete años en promedio- y su permanencia es más prolongada que los trabajadores en Estados Unidos.
La migración tiene impactos potencialmente positivos o negativos, tanto en la igualdad de género como en el desarrollo. El género puede tener un efecto en las experiencias de la migración que es mayor que el provocado por el país de origen o de destino, la edad, clase, pertenencia étnica o nacional y cultura. En la actualidad, las mujeres migrantes conforman casi el 50 por ciento de la totalidad de migrantes y, con más frecuencia, migran como individuas en vez de dependientes de otros familiares. La migración puede ser para ellas una práctica que las empodera, ya que les brinda independencia económica y nuevas experiencias. Al migrar enfrentan más peligros que los hombres y son más vulnerables a abusos físicos, sexuales y verbales. Cuando llegan al país receptor, ellas experimentan una doble discriminación, en su calidad de migrantes y mujeres.
Durante los últimos dos años y medio de atención a la mujer rural, indígena, huésped y migrante, la SEDEREC se ha enfocado al fomento de proyectos productivos, sin menoscabo de otras acciones que llevan implícita la perspectiva de género, como lo son los casos sobre acceso a la justicia, apoyo a la gestión social, el reconocimiento de la pluriculturalidad y plurietnicidad, promoción de la producción y comercialización agropecuaria, cohesión territorial, entre otros.
A manera de ejemplo se destaca el apoyo otorgado a mujeres en los diversos proyectos del ámbito rural, como es el fomento a las actividades agropecuarias y la agroindustria en donde se han beneficiado a la fecha 2,610 mujeres; en el apoyo a traspatios familiares 2,700; en proyectos de agricultura urbana 1,600; en proyectos de herbolaria a 26; en empleo rural a 1,248; en capacitación para la constitución de organizaciones a 89; en promoción de ferias de productos y artesanías a 602; turismo alternativo 851; en agricultura orgánica a 142; en proyectos para obras y prácticas de conservación de suelo y agua para la producción primaria a 2,345; y en apoyos agropecuarios concurrentes a 6,305 mujeres.
En materia de pueblos originarios y comunidades indígenas se apoyaron a 438 mujeres en proyectos para el rescate de tradiciones y desarrollo cultural; en proyectos productivos a 570; en materia de acceso a la justicia se apoyó en la liberación de 12 mujeres; en cultura y lenguas indígenas a 404; y en comunicación comunitaria a 15.
Por lo que respecta a la atención a mujeres huéspedes y migrantes las acciones de atención y acceso a servicios públicos beneficiaron a 747 de ellas; sobre tarjeta migrante a 792; y en Migrante, Bienvenido a la Capital a 1,544 mujeres. Así mismo, se brindó capacitación y acceso a proyectos productivos a 437 mujeres; a 617 se les apoyó con trámites para la obtención de la doble nacionalidad, acceso a servicios de salud, localización de familiares, entre otros servicios. Por último, a 102 jefas de familia se les brindó orientación jurídica.
Finalmente, en el apoyo a los proyectos específicos para la mujer rural se han beneficiado 511 mujeres; para acciones y proyectos de mujer indígena a 920; y 148 en proyectos para la mujer huésped y migrante.
Este Programa de Equidad para la Mujer Rural, Indígena, Huésped y Migrante de la Ciudad de México 2009-2012, define y establece líneas de acción específicas, incluyendo las actividades transversales que potenciarán y visibilizarán el desarrollo de las actividades que impulsan las mujeres, atendiendo desde la administración pública en materia de conocimiento y aplicación de la perspectiva de género para la aplicación de la política pública, hasta la manifestación explícita del reconocimiento de los derechos de las mujeres en la sociedad, es decir, la equidad de género e igualdad social.
El Programa de Equidad para la Mujer Rural, Indígena, Huésped y Migrante de la Ciudad de México 2009-2012, tiene como objetivo general integrar, coordinar e impulsar acciones públicas en el Distrito Federal para disminuir la brecha de desigualdad que padecen las mujeres de las comunidades rural, indígena, huésped, migrante y de pueblos originarios, derivados de una desigualdad de género e inequidad social y promover el bienestar de esta población mediante la recuperación y reconocimiento de sus derechos sociales, económicos, políticos, y culturales.
En tal virtud se definen seis actividades programáticas para darle dinamismo a las acciones que en materia de equidad de género hemos establecido desde la SEDEREC:
• Transversalidad para la Equidad de Género
• Atención a la mujer rural
• Capacitación para la mujer rural
• Atención a la Mujer Indígena y de Pueblos Originarios
• Atención a la Mujer Huésped y Migrante
• Coordinación Institucional para la Equidad de Género
Para cada una de las actividades se han planteado una serie de acciones que establecen compromisos concretos para los próximo tres años, sin embargo, estas acciones será la base para que en las futuras administraciones puedan seguir considerándose, toda vez que nuestra estrategia implica contribuir a los objetivos del Milenio en materia de equidad de género.
En este Día Internacional de la Mujer Rural, para lo cual hemos también considerado actuar a favor de la mujer indígena, huésped, migrante y de pueblos originarios, es realmente significativo porque, en un contexto de crisis con diversas aristas, lo que imaginemos en este Foro y lo que concluyamos como necesidades y aspiraciones, será la base de toda una nueva interpretación de la política pública.
Quiero proponer que este día sea designado como el Día de la Mujer Rural, Indígena, Huésped y Migrante en la Ciudad de México; esto significa que cada año, en esta fecha, nos estaremos reuniendo para reflexionar y dialogar sobre los avances que vayamos adquiriendo en nuestros ámbitos de desarrollo. Indiscutiblemente, uno de los trabajos inmediatos será la integración de los derechos de las y los campesinos en el Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal, puesto que es una materia pendiente; así como apoyar los esfuerzos de las organizaciones campesinas para que la ONU convoque, sin más tardanza, a la Convención Internacional para los Derechos Campesinos.
No me resta más que agradecer su presencia y conminarles a que juntas y juntos hagamos de la Ciudad de México un digno ejemplo de cómo debiera ser la política de equidad de género a favor de los grupos más expuestos de toda sociedad.
¡Sembrando conciencia, cosecharemos respeto! Muchas gracias
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