· Para ello debe unificarse y definir un plan de acción y una ruta crítica únicos
· La derecha ya evidenció su fracaso y tiene al país en una mediocridad aplastante
Las izquierdas mexicanas pueden y deben ganar el poder porque el país está en estado crítico tras el fracaso de los gobiernos de derecha y por ello esas izquierdas deben unificarse y trabajar en torno a un programa y agenda comunes antes de definir a su candidato único.
La afirmación la hizo el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon, al participar en el Ciclo de Diálogos con los Líderes de las Tres Principales Fuerzas Políticas del País organizado por el Colegio de México, donde señaló que la nación necesita a la izquierda, pues la mediocridad aplastante en que la ha sumido la derecha es ya intolerable.
En realidad –agregó– el país necesita a la izquierda porque la derecha no representa a amplios grupos de la sociedad y porque desde que la extrema derecha asumió el poder, la nación se rezaga en todos los órdenes, como lo demuestra la marginación de millones de mexicanos de la salud, educación y derechos humanos.
La Izquierda se requiere, además, porque esa derecha persiste en seguir el camino de atender sólo a intereses particulares y no a los de la sociedad, como lo evidencia la reciente aprobación de la Ley de Ingresos del 2010 y su pretensión de privatizar PEMEX o desaparecer más derechos de los trabajadores con el pretexto de una reforma laboral.
Esa derecha –representada por el PAN y el PRI– no se preocupa en explicar cómo PEMEX, a pesar de obtener más de 70 mil millones de dólares cuando el petróleo estaba a más de 100 dólares por barril, hoy recorta su aportación fiscal a las finanzas públicas en 200 mil millones de pesos.
Eso –acusó Ebrard– no hace sino evidenciar la incapacidad de la derecha para administrar esa paraestatal y la riqueza nacional en función de los intereses públicos o para hacer que el sistema bancario inyecte liquidez y expanda el mercado interno.
Cuestionó el combate a la inseguridad, y en particular al narcotráfico, instrumentado por la derecha, pues no es eficaz para contener la obtención de sus utilidades, no incluye el uso de tecnología y no procura educación y trabajo a la población, en especial a los jóvenes
En realidad –continuó–, la verdadera modernización de México la puede y la debe encabezar la izquierda, lo cual no implica oposición a las empresas y los negocios, sino inclusión en los beneficios económicos y sociales a los sectores que hoy están marginados de la generación y el producto de la riqueza, así como impulso a la educación, ciencia, tecnología e industrialización del país.
Sin embargo, para asumir ese reto, la izquierda tampoco debería repetir el error de luchar fragmentariamente como lo hizo en la contienda electoral de este año, pues los resultados demostraron el fracaso de esa visión y persistir en ella sólo llevaría a una representación electoral marginal.
Recordó que en 2009 algunos grupos de izquierda contendieron bajo el supuesto de la preeminencia del liderazgo en los partidos y otros bajo la premisa de que tales liderazgos son prescindibles, pero ambas hipótesis fracasaron, pues ninguno superó sus porcentajes esperados e, incluso, hubo quienes retrocedieron respecto a otros logros.
“La hipótesis de las izquierdas de que se podría construir sin otras izquierdas, fracasó. Ése es el dato”, señaló al reiterar que el escenario deseable es la unificación de esta tendencia política para encabezar las grandes transformaciones que México necesita, no bajo la agenda ni para provecho de unos cuantos, sino para beneficio de las grandes mayorías hasta ahora excluidas del disfrute de derechos básicos.
La izquierda mexicana debe enarbolar un programa basado en la defensa de los derechos fundamentales de los mexicanos y la promoción de la modernización nacional sin supeditación del Estado a intereses particulares ni a las solas fuerzas del mercado y, una vez definida una agenda común, contender en lo electoral con una candidatura única.
Defendió la capacidad de la izquierda para gobernar y encabezar la necesaria modernización nacional, pues cuenta con experiencia para ello y porque ha detentado el poder en varias entidades de la República, incluido el Distrito Federal, donde lleva ya más de 12 años al frente de los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Lo anterior no implica la exclusión de personas apartidistas, pero calificadas y comprometidas con un verdadero cambio en el país, pero insistió en priorizar el plan de acción y la ruta crítica antes de definir al candidato presidencial de la izquierda –preferentemente mediante encuestas–, para la contienda del 2012, para lo cual cada quien debe hacer su trabajo, ya que además dicha contienda no será “un día de campo”.
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